El azafrán se cultiva en Europa desde hace más de dos mil años. Su gran prestigio se debe al delicado trato que los agricultores europeos le dispensan. A pesar de su excelente calidad, actualmente se encuentra sumergido en una crisis a causa de la competencia de países terceros que producen azafrán a más bajo coste pero de peor calidad. Esto representa una amenaza económica para las regiones mediaterráneas de Europa.